memoria

Con el paso de los años vamos perdiendo la memoria, es algo que todos conocemos y asumimos, pero la verdad es que sufrimos pérdidas de memoria mucho antes en otras situaciones.

Factores como el estrés, el cansancio o algunas carencias vitamínicas afectan directamente a nuestra capacidad de concentración y, como consecuencia, tenemos más lapsus de memoria.

Laura Vera, psicóloga y autora de ‘¿A qué he venido yo aquí?’ parte de la premisa de que la memoria es una habilidad y, por lo tanto, se puede entrenar.

Ejercitar nuestro cerebro es fundamental, para mantenerlo joven y activo, aquí tienes algunas cosas que puedes hacer para no perder agilidad.

Nuevos estímulos:

Cuando buscamos nuevos desafíos, cuando probamos nuevas actividades, cuando probamos a hacer las cosas de una manera diferente… entonces, le estamos presentando nuevos retos a nuestro cerebro, y para afrontar dichos retos, nuestras neuronas harán nuevas conexiones.

Dormir bien:

Actualmente, y gracias a diversos estudios, sabemos que el cerebro no solo no anula su actividad mientras dormimos, sino que emplea las horas de sueño para consolidar el aprendizaje y fijar en la memoria datos que ha ido registrando a lo largo del día.

Crear imágenes mentales:

A nuestro cerebro le cuesta menos esfuerzo recurrir a una imagen mental, ya sea real o imaginada, que a una lista de palabras que no deja de ser un conjunto de información más abstracta y por tanto más difícil de registrar.

Alimentación:

Nuestro cerebro consume el 20% de la energía de nuestro organismo, por lo tanto, no es exagerado afirmar que la alimentación tiene mucho que ver con nuestra capacidad para memorizar. La glucosa, proteínas y ácidos grasos son el combustible para nuestro cerebro, así como las vitaminas B y E, el omega 3, el magnesio y el zinc.

Ejercicio físico:

Con la actividad física, aumenta la oxigenación de nuestro cerebro, el corazón bombea sangre más rápido y se distribuye mejor por todo el cuerpo, incluido el cerebro.

Además, muchos estudios confirman que el ejercicio físico continuado aumenta los niveles de una molécula llamada BDNF, que aumenta la capacidad de nuestro cerebro para adaptarse al entorno y se logra una mayor plasticidad cerebral.

Si optas por disciplinas como la zumba o el baile, que requieren seguir una coreografía, trabajarás también la coordinación y la capacidad de atención, así como la memoria.

 

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