Alemania VS. Suecia; Kroos evita un descalabro histórico de Alemania

La presión del campeón es una losa muy difícil de sobrellevar en este fútbol moderno. Le sucedió a España hace cuatro años, cuando sucumbió con estrépito en Brasil. También a Italia ocho atrás y así hasta a cuatro de los últimos cinco vigentes campeones. Todos ellos cayeron eliminados en la primera fase. Pero esa maldición no ha podido todavía con Alemania, un señor equipo que mantuvo la fe en un fútbol construido a fuego lento incluso cuando la lógica invitaba a la rendición. Toni Kroos, su verdadera estrella, devolvió las pulsaciones en el minuto 94 a un campeón que se vio fuera del Mundial ante Suecia.

Fue una acción que ya forma parte de la historia de los Mundiales. Yacía el vigente campeón sobre la lona después de un esfuerzo titánico, con diez hombres, y con la moral dañada hasta el hueso. Pero el talento no entiende de momentos. Y ahí surgió el de Toni Kroos para marcar un gol que Alemania había merecido durante los 94 minutos precedentes.

Alemania vivió una pesadilla de 94 minutos

Todo lo intentó Alemania en un partido con el que soñarán durante mucho tiempo. Pocas explicaciones futbolísticas podrán encontrar a lo sucedido en Sochi, porque no hubo más que una abismal falta de acierto. Condenados por esa ausencia de pericia y por varios errores que aprovecharon unos testarudos suecos, Alemania vivió una pesadilla de la que despertó a tiempo de forma milagrosa.

Consciente de las lagunas defensivas que había dejado su equipo en el debut, Low recurrió al amplio abanico de volantes de que dispone para cambiar el guión en su segundo partido desde el inicio. El alemán borró del mapa a Ozil y a Khedira y sus sustitutos, Rudy y Reus, contribuyeron a un inicio esperanzador. Suecia aceptó su rol desde que el árbitro señaló el comienzo y ocupó su propia área para defenderse con todo el brío posible.

Los diez primeros minutos fueron el preludio de lo que terminaría siendo el partido. Con un juego directo y una enorme presión, Alemania avasalló a los de Janne Andersson. Kroos volvió a ejercer de capitán general para dirigir las operaciones de unas tropas convencidas del milagro. Y muy pronto llegaron las ocasiones. Draxler pudo hacer el primer tanto cuando solo se llevaban dos minutos de juego y Lindelof sacó un gol cantado a Werner tras una gran acción de Reus.

El dominio alemán era absoluto y parecía cuestión de tiempo que abrieran el marcador, pero poco a poco la selección nórdica fue capaz de liberarse de la asfixiante presión tras pérdida de los de Löw para subirse a sus barbas. El primer gran susto llegó en los pies de Berg. El delantero se marchó en solitario tras una pérdida de Rudiger y Neuer salvó en el mano a mano. Eso sí, el árbitro y el VAR se inhibieron de señalar el penalti que Boateng le hizo al delantero sueco en el momento del disparo.

Kroos erró en el gol de Suecia, pero lo enmendó con un tanto que pasará a la posteridad

El susto se le metió en el cuerpo a los alemanes, que siguieron monopolizando el balón, pero sin la mordacidad del inicio. La presión asfixiante alemana había durado apenas veinte minutos. A partir de ahí, una lesión inoportuna de Rudy les hizo perder ritmo y cuando intentaron recuperarlo llegó el gran golpe de Suecia. El que nunca falla, Toni Kroos, cometió un error infantil en la salida del balón y Toivonen, con vaselina incluida, superó a Neuer dentro del área pequeña.

El campeón estaba contra las cuerdas de manera sorprendente. Todo lo había hecho para ir ganando, pero el orden del rival y los errores propios les condenaba a la eliminación. Pero no se quedaron ahí las malas noticias. Antes del descanso Claeson y Berg estuvieron muy cerca de hacer el segundo, pero Neuer agradeció a Löw su convocatoria con una brillante actuación.

Al borde de un ataque de nervios, Alemania salió a morir matando en el segundo tiempo. Mario Gómez saltó al campo para superar el muro sueco. Y lo que no surtió efecto en el primer tiempo, si funcionó en el segundo. La presión asfixiante alemana sobrepasó a su rival y en un rechace dentro del área la históricamente maltrecha rodilla izquierda de Reus puso el empate en el marcador.

El campeón reaccionaba con ferocidad. Furiosos con lo que le había deparado el destino hasta ese momento, los hombres de Löw imprimieron un ritmo vertiginoso de juego para acorralar a un rival que poco a poco fue perdiendo fuelle. Reus y Werner se multiplicaban para tirar desmarques que eran asistidos por Kroos y Gundogan. Solo el error en el remate impedía que llegase el merecido gol. Y a cada pérdida, la presión era insufrible para una Suecia carente de recursos técnicos para superar líneas con facilidad. Sin embargo, pasaban los minutos y la fe teutona se iba diluyendo.

Alemania sigue siendo un equipo al que hay que derrotar cien veces antes de vencerle

Boateng vio la roja por el increíble estado de nerviosismo del equipo y las esperanzas cada vez era menores. Pero incluso con diez fue mejor Alemania. Una milagrosa mano de Olsen y un disparo al poste de Julian Brandt fueron los penúltimos y angustiosos intentos del campeón. Pero todavía quedaba uno. El más importante. Una falta en el lateral que Kroos tocó en corto con Reus. Amagó con el centro, pero su idea era más ambiciosa. Soltó un disparo enroscado que se fue directo a la escuadra contraria de la portería de Olsen.

Alemania es Alemania. Un equipo al que hay que derrotar cien veces antes de vencerle del todo. Y Suecia, incluso en una noche afortunada, no fue capaz de derrotar esa mística. Aquella que ni siquiera los anteriores campeones tuvieron, que Alemania conserva como condición natural.

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